Quería escribiros para desearos a todos una muy Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2012.
Está claro que estas palabras suenan precocinadas y estereotipadas, más en un año horrible como ha sido 2011. Crisis, paro, estrecheces, desilusión política, atrocidades más allá de la frontera, un mundo convulso y cambiante mientras nosotros nos aletargamos en una pseudodemocracia podrida. Ni el reciente cambio de gobierno parece darnos muchas esperanzas.
Todavía no ha empezado 2012 y se han esfumado ya mis posibilidades de aspirar a unas nuevas Oposiciones. El tener que ganarme la vida como persona digna y de mis propios esfuerzos y estudios, tendrá que esperar. Mientras tanto me dedico a vivir como una especie de parásito que ya no sabe qué títulos o cursillos hacer ya; puesto que, mientras mi currículum crece, mis expectativas de que me llamen a trabajar son cero patatero.
Ni ganas tengo de escribir ya. Estoy en una encrucijada y mi vida ahora mismo va hacia ningún lado. Lo peor es no gozar del apoyo de tus seres queridos, que encima te echan la culpa de un fracaso que tú misma no te has construido, que no te hubieras construido aunque realmente hubiese dependido de ti. Que no es el caso.
A pesar de todo, creo que no tengo derecho a quejarme. Estoy viva, tengo un plato en la mesa y un sitio donde dormir, algunas ocupaciones irrisorias en las que matar mi tiempo muerto de antemano y mucho tiempo sobrante para soñar y esperar algo mejor. ¿Cuántos pueden decir que tienen lo mismo? No muchos, la verdad.
Por eso, a todos los que ven el futuro tan negro como yo; Feliz Navidad. Y que el 2012 sólo sea un poquito mejor que el 2011. Por lo demás, ya nos las apañaremos para sobrevivir.
Un abrazo a todos. Os quiero.













